jueves 15 de marzo de 2012

Uno de Brecht por dos de Poesía Inconexa




Bertolt Brecht/ Uno de dos de tres: Diálogos desde 1921 con la Poesía Inconexa:


Para los poetas con miedo que siempre han existido y que siguen existiendo y que piden con voz temblorosa: “No lo hagas, no cambies nada, ¿para qué pelear? mejor dedícate a tus poemas…” contesto como si platicara con Brecht:


Los ritmos irregulares dan la oportunidad al poema de que adopte su propia forma, la forma que le dicta su emoción. Yo nunca sentí que apartarme de los ritmos regulares significara que me estaba apartando de la poesía. La estética prevaleciente quería restringir la poesía a ser una mera expresión del sentimiento y, la verdad, no me impresionaba mucho lo que leía de mis contemporáneos, ni tenía en mejor estima a la estética de mi tiempo. El resultado fue que aparecieron nuevos caminos…


Esos caminos son los que la Poesía Inconexa ha encontrado sanos y salvos, afortunadamente, y que la poesía del estado con su estética inamovible no han logrado obstruir. Es increíble como durante tantos años los poetas del erario público no han dejado respirar libremente a poetas como Ramón Martínez Ocaranza, Juan Martínez, Orlando Guillén, José Vicente Anaya, Jesús Arellano, algunos infrarrealistas y otros poetas mexicanos que andan por esos viejos vicios de los descubridores de Raros o como yo los llamo: Los Yacientes. Así nos daríamos cuenta que con estos poetas se inicia una verdadera estética que podríamos llamar Poesía Mexicana.

Un poema de Bertolt Brecht:


Malos tiempos para la poesía


Sí, lo sé: sólo el hombre feliz
Cae bien. Su voz
Es dulce al oído. Su rostro es agradable.

El árbol del jardín
Muestra que la tierra es pobre y sin embargo
Los paseantes lo maldicen por esto mismo.
Y con razón.

Nadie nota los barcos verdes ni las velas bailarinas
Del estrecho. Y de todo esto
Sólo miro la vieja red del pescador.
¿Por qué sólo me acuerdo
De una campesina encorvada a los cuarenta?
Los pechos de las jovencitas
Son tan cálidos como siempre.

(El silbido del viento entre los alisos
Sería más que suficiente.
¿Por qué, entonces, sólo puedo pensar en la guerra?)
En el poema, una rima
Me parecía casi una insolencia.

En mí combaten
El placer ante un manzano en flor
Y el espanto por lo que dice el pintor de brocha gorda.
Pero sólo el segundo
Me hace volver a mis tareas.



Pintor de brocha gorda, poeta de brocha gorda, no tengas miedo ni sufras temores porque exista otro tipo de poema. La libertad creativa no es un derecho, la libertad creativa es la existencia misma, es el todo. Y esa libertad se vive y ¡ya!. Así presenciar el nacimiento y que se manifieste todo tipo de voces y estilos no es ningún peligro para la poesía, por el contrario es el humus que la nutre. Den paso caballeros de los ojos policiales a que anden los poemas y los poetas que quieran estar desnudos y sucios. Todo, ya lo deberían de saber, es pasajero. Relajación por el resto de nuestros días.

martes 6 de marzo de 2012

Roberto Bolaño/ un poema

Para aquellos y aquellas que alguna vez quisieron ser poetas y todavía son miedo:





Generación de los párpados eléctricos
/ Irlandesa No. 2
Constelación Sanjinés

ese halo de luz naranja pudo haber sido una gran poeta
esa muchacha que estudia el último semestre de Biología y cena
en el Maxim´s del subdesarrollo y fornica a media noche
en un edificio de cristal y vomita en la madrugada con sudores
pudo haber sido una gran poeta
pudo haber sido una amazona y pudo galopar en cierta manera
libre hasta que la hubieran derribado de un balazo entre los senos
-esa mujer que vive con su esposo un paisaje de barrios cercándolos
agradable monotonía de los desayunos americanos
envejeciendo irremediable entre la dureza del lirismo nazi
y sagas que cantan nuevas juventudes –chicos picados de viruela
o atomic morphine
esa mujer que llora en el laboratorio mientras las calles
arden y yo caigo, pudo haber sido una poeta
estamos muertos, nosotros somos los muertos
se oirá en esos días
su cuerpo blanco se mecerá se mecerá
mientras un falo va abriendo su vagina se mecerá se mecerá
sus ojos serán un desierto
-dios mío, sálvate
esa mujer de 30 años nunca tendrá un hijo, esa mujer
de 35 años irá al supermarket con un vestido de flores azules
-¿pero venderán mis poemas en la sección libros
y mi carne destazada en conservas, en verduras,
en ropas-para-el-invierno?
esa mujer de 40 años blasfemando y riendo incrédula
mira, se acabó la menstruación, se acabó
oh multitudes de los grandes funerales niños de los grandes
acontecimientos deportivos muchachos de las futuras
concentraciones en campos de rock
una nube roja se fragmenta por ustedes
esa mujer detenida en una silla
sin duda recuerda por última vez a su primer compañero
-los adolescentes de diamante
y aunque su psicoanalista, su esposa, la esposa del psicoanalista
y su madre conversen sobre la pacificación de los días
la desaparición de la peste
ella siente
que los motines volverán que la han vencido
esa vieja ocupada en su manicomio
sintiendo próxima su muerte y que en realidad
quisiera volver atrás, a una verdadera cama
ese halo de luz naranja que se apaga
sin alegría ni sufrimiento
pudo haber sido una gran poeta
la más amorosa
amada
mía


Roberto Bolaño

domingo 26 de febrero de 2012

Iván Oñate/ Poeta visto por Salvador García






Vientre de Cabra

Iván Oñate: poesía de infierno y amor




Salvador García


Hablar de Iván Oñate (Ambatao, Ecuador, 1948) es hablar de una de las voces más importantes de la literatura en castellano. Con más de una docena de libros publicados, muchos de ellos traducidos a diversos idiomas, y con una carrera académica que lo ha llevado a impartir cátedra, conferencias y clases magistrales en múltiples universidades de Estados Unidos, México y Europa, el poeta ecuatoriano muestra una extraordinaria labor desde la palabra, donde el misterio, el dolor y la alegría del mundo pueden convivir sin menoscabo.
No hay casualidades en sus versos: el amor y la poesía comparten la misma alma. El amor y la poesía son reflejos del mismo enigma en el hombre. Así lo percibe Oñate y lo muestra de manera nítida en su obra La nada sagrada (Mayor Books, Ecuador, 2010), cuyo itinerario de viaje estará marcado por la presencia de Malcolm Lowry.
“El faro trae a la tormenta y la ilumina”, es el prefacio con el que abre el poemario. Por supuesto, la referencia no podría ser otra: Lowry. Para posteriormente regalarnos el primer apartado del libro donde la ideología y los parámetros literarios entre el autor inglés y el poeta ecuatoriano terminan por fusionarse hasta las entrañas. El primer capítulo se llama “La precisión del infierno”. Aquel lugar, oscuro y silencioso, donde tantas veces se perdió Lowry.
Pero el infierno nunca estará completo sin el amor. ¿Hace cuánto no se llora simplemente porque es necesario? Desde su palabra Oñate no desconoce los rincones oscuros y gélidos de ese amor que es nada, de ese amor que es todo en la nada y nada en la eternidad.

Toma al único enamorado que castigaron los dioses por un amor prohibido, prohibido como tan ingenuo y grotesco. Es así que la figura de Edipo le sirve para hablarle al viajero, al enamorado. ¿Qué enamorado no es viajero? ¿Hubieras preferido a Ulises? Claro, pero recuerda que Ulises, en tanto viajero, rehúye el canto de las sirenas y que no es el amor, si no un dulce, transgresor y consciente engaño para el que ama. En el poema titulado “Edipo” menciona:
“Viajero/ Tú que tantas preguntas/ acercaste a los dioses// Esta noche/ por fin/ algo te han respondido:// Aquel día/ de estremecida luz/ no entrabas en una mujer// Ingresabas a tu destino”. Pero si la mujer esa vista como ese destino, como ese viaje, inmediatamente el poeta expresa que el viaje ya lleva implícita la partida. En el poema “Posteridad” señala: “Cuando el rayo cese/ y ella parta/ nunca volverás a ser el mismo.// Enfermo de eternidad/ deambularás/ por entre los mortales de este mundo.// Asustados/ huirán de ti/ negándote espacio para una tumba”.
Infierno y amor se unen en La nada es sagrada. Esta nada como un desierto de palabras. La nada que es el todo, sin fin ni principio. Recordemos que para que algo se vuelva sagrado debe existir el sacrificio. Y qué más sacrificio que descender a los infiernos, como Lowry, como lo sugiere el propio Oñate. Qué más sacrificio que vivir en el infierno y descender al amor. Posiblemente la tumba de Lowry de la que nos habla el poeta no sea más que una continuación de esa nada que es el infierno, que es el amor.
salvadorgarci@yahoo.com.mx

jueves 23 de febrero de 2012

Iván Oñate en San Luis Potosi, México Conferencia





Conferencia de Iván Oñate/ Poeta
San Luis Potosí, México.

Desde la salvaje lengua del lenguaje, sueño que tuvo alguna vez la boca, se escuchará el brillo en las tierras de San Luis Potosí a través de la voz y presencia del poeta Iván Oñate, quien dictará una conferencia sobre Civilización y barbarie en la literatura latinoamericana. El encuentro de ambas naturalezas del ser humano será el viernes 24 de febrero del presente año a las 11:00 hrs. en el auditorio de la coordinación de ciencias sociales y humanidades de la UASLP.
Será prodigio y grato el ver y conocer en persona a tan querido poeta y escuchar desde su espíritu la historia de la tribu latinoamericana para compartir visiones y fuegos sagrados, ciudades vanguardistas o chozas exóticas en las páginas del imaginario de los poemas o novelas de nuestro continente.
El autor de los poemarios: La nada sagrada, El país de las tinieblas y su reciente título: Cuando morí (en el pabellón de incurables), publicado por Ediciones sin Nombre y que será presentado en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería el próximo 3 de marzo, nos hablará de esas dos vías extrañas y comunes que son la barbarie y la civilización: qué tanto tenemos todavía de una y de otra y qué nos hace creer que dejamos de ser bárbaros y que ahora somos civilizados.
La literatura latinoamericana es ahora más que en otros tiempos la que da un giro importantísimo y la que ofrece un imaginario tan profundo que, desde hace unos años ha nutrido de forma casi total a la llamada literatura mundial.
En el poeta Iván Oñate tenemos un excelente ejemplo de lo que la poesía latinoamericana ofrece como uno de sus mejores representantes. Oñate pertenece a una generación de poetas que comparten el resurgimiento y fortalecimiento de la poesía ecuatoriana, y felizmente de la latinoamericana y mundial.

Iván Oñate en San Luis Potosi, México Conferencia





Conferencia de Iván Oñate/ Poeta
San Luis Potosí, México.

Desde la salvaje lengua del lenguaje, sueño que tuvo alguna vez la boca, se escuchará el brillo en las tierras de San Luis Potosí a través de la voz y presencia del poeta Iván Oñate, quien dictará una conferencia sobre Civilización y barbarie en la literatura latinoamericana. El encuentro de ambas naturalezas del ser humano será el viernes 24 de febrero del presente año a las 11:00 hrs. en el auditorio de la coordinación de ciencias sociales y humanidades de la UASLP.
Será prodigio y grato el ver y conocer en persona a tan querido poeta y escuchar desde su espíritu la historia de la tribu latinoamericana para compartir visiones y fuegos sagrados, ciudades vanguardistas o chozas exóticas en las páginas del imaginario de los poemas o novelas de nuestro continente.
El autor de los poemarios: La nada sagrada, El país de las tinieblas y su reciente título: Cuando morí (en el pabellón de incurables), publicado por Ediciones sin Nombre y que será presentado en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería el próximo 3 de marzo, nos hablará de esas dos vías extrañas y comunes que son la barbarie y la civilización: qué tanto tenemos todavía de una y de otra y qué nos hace creer que dejamos de ser bárbaros y que ahora somos civilizados.
La literatura latinoamericana es ahora más que en otros tiempos la que da un giro importantísimo y la que ofrece un imaginario tan profundo que, desde hace unos años ha nutrido de forma casi total a la llamada literatura mundial.
En el poeta Iván Oñate tenemos un excelente ejemplo de lo que la poesía latinoamericana ofrece como uno de sus mejores representantes. Oñate pertenece a una generación de poetas que comparten el resurgimiento y fortalecimiento de la poesía ecuatoriana, y felizmente de la latinoamericana y mundial.

jueves 15 de diciembre de 2011

Adriano Rémura: Autonomía o del por qué hacer un proyecto civil





Autonomía o del por qué hacer un proyecto civil.



Versodestierro es un proyecto que tiene como propuesta el conflicto, y se ha cumplido cabalmente. Desde su creación ha generado controversias, y ha sido fuente de inspiración para nuevos proyectos, también con tendencias conflictivas. Versodestierro promueve la poesía a través de libros, plaquetes, separatas, carteles, volantes, una revista, lecturas, críticas, El Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero [este año en su quinta edición], el Semanario Deportivo de Poesía RING y su más reciente propuesta: I Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora Verso Destierro. La poesía de poetas nuevos en México, no es de los principales géneros que consuman los lectores en las librerías (pues nadie, o casi nadie, va en busca de poetas desconocidos), por eso Versodestierro se ha dedicado a la difusión de mano en mano, y hasta la fecha (a siete años de su creación) Esta por llegar a los 90 libros publicados y 10 números de la revista del mismo nombre, en donde se han incluido también a poetas con trayectoria (que se han sumado a este trabajo) como Enrique González Rojo, Max Rojas, Raúl Renán y la fallecida Norma Bazúa, entre otros. Ha vendido más de 75 mil ejemplares. La poesía está viva en México y tiene con qué meter las manos. Versos de filo y belleza variable. Versodestierro es una editorial especializada en poesía, dan cuenta de ello sus 8 diferentes colecciones, próximamente se unirá una 9ª colección de poesía para niños bajo la poética de esta editorial, colecciones en donde los contenidos y formatos del libro son trascendentes para una lectura diversa. Paralelo a la poesía se edita cuento, novela, minificción y ensayo. Versodestierro también investiga en cuanto a la producción, distribución y discusión del panorama poético, principalmente de las diversas poéticas asentadas, dentro o fuera de una corriente. Localizar poetas de otras tradiciones, excluidos del marco histórico en la literatura mexicana, como también de autores que en la actualidad estén generando una obra no sólo escrita con oficio, sino con hondura intelectual, reflexión crítica y propuesta estética. Ejemplo de lo anterior es el libro Cuarenta Barcos en Guerra, Antología de Poesía y sus Editoriales. El proyecto ha sido aceptado tanto por cafeteros, como por promotores culturales y otros sectores (con la intensión de que si el lector no va a la poesía, la poesía vaya al lector).

La poesía en México se ha arraigado en la idea de "una tradición". La mayoría de las sociedades se han generado en la idea de una tradición, como en la idea de un origen humano del cual devenimos todos. Sin embargo el mundo no es una humanidad, sino una serie de variantes, siendo exactos, un mundo de posibilidades o posibles variaciones. Son muchos mundos; deltas de un mismo río que se traducen en nuevos ríos, nuevas formas de ser y hacer, según el contexto, la época y la geografía. Esta es la idea que mueve la evolución: la capacidad de transformarse. Por el otro lado está el pensamiento (que hasta ahora ha sido el que rige nuestras acciones) de la permanencia sea de la forma que sea.

Estamos todavía en la época de los apegos. La idea de hogar y trabajo obedece a un orden de rango y escalonamiento dentro de organismos incompatibles a los individuos. La individualidad se convierte en una "paso a seguir", en una réplica de un ser que debería ser esto o aquello para realizarse. Y aunque halla otros medios de realización (y realidad), otras posibilidades del ser; son reprobadas por el halo mental que rige todavía el mundo social que nos determina y absorbe. Esa ha sido la lógica, y esta ha provocado una crisis editorial, en la cual, es lamentable, que incluso proyectos contraculturales terminen siendo financiados por el Estado. Y no porque asumamos que los apoyos "no sean necesarios" o porque pensemos "que no hay una responsabilidad del Estado en promover la cultura". No. Sino porque la naturaleza de la ideas obedece a una ética y una lógica operativa. Esto quiere decir: que en la contradicción obedecemos solamente al apego, y no al desarrollo. ¿Hasta qué grado los proyectos literarios, culturales que prevalecen ahora no son corrientes de un mismo delta? ¿Y de qué forma se dan posibilidades al ser cultural de diversificarse, de crearse una identidad? Se piensa que porque hay muchas publicaciones (que aun así son pocas), hay muchas opciones, y no es así. Lo que hay es una tendencia a hacer la misma revista o a editar a los mismos autores rentables que son inversiones seguras bajo el confort de no arriesgarse a otras posibilidades estéticas, la apuesta altenativa es difundir a un autor que se circula y se vende per se. Nos encontramos con fórmulas prescritas de lo que se supone es una revista. Y vemos que se materializa una y otra vez. Se habla de proyectos independientes, cuando en realidad dependen de una ideología reciclada, y por otra parte, tampoco son capaces de generar una posibilidad de supervivencia propia. Pensar en esto para la mayoría resulta "utópico". Cómo "sobrevivir" sin las becas (los apoyos) que da tal o cual institución. ¿Cómo sobrevivir de mi poesía: de mi trabajo como poeta, como editor? La respuesta para la mayoría han sido los talleres, las conferencias o las plazas. Estamos hablando de que la cultura se convierte en una rama del Estado. Lo cual tampoco es una deshonra, sino una incongruencia de quienes se auto-nombran Independientes cuando en realidad son proyectos alternativos, variaciones del catalogo de escritores del conaculta La libertad está sujeta a la decisión del individuo (del artista en este caso) . Pero las opciones creadas son nulas porque el mismo artista devalúa su trabajo pensando que si las instituciones no lo apoyan, esto quiere decir que su trabajo no vale nada. Se piensa que las opciones son las que hay, y si no se elige una de estas, quedas fuera de la lógica cultural del país. Cuando se crea una nueva opción, lo que procede en el pensamiento general, es el acto de aparentar como si esa otra opción no existiera, o fuese una posición "inferior" de enfrentar la realidad, surge el ninguneo o el indiferentismo. Por ejemplo, cuando se propone variar tanto los contenidos como los conceptos editoriales, y generar medios alternos de distribución y promoción (como venta de mano en mano y la libre circulación en todos los espacios culturales, o no culturales) la actitud, ante esta posibilidad de promulgar la cultura de una manera "personal", es la subestimación. Pareciere que el pensamiento lógico siguiese la idea de que una forma prescrita de enfrentar la realidad es superior a una todavía no efectuada. La posibilidad se presenta entonces como un error, si lo decimos más claramente.
Este ha sido el punto por el cual los proyectos no sobreviven. Los que no han seguido la fórmula creada, han sucumbido. Los demás han aprendido a acoplarse, a moverse en el fuego. El costo: su autonomía. Su individualidad. Con individualidad y autonomía nos referimos a la capacidad de un ser autogestivo, que sea en sí mismo una posibilidad en el mundo editorial, de fondo sería encontrar y proponer una estética y una poética, propias. Las preguntas son: "Hoy en día, ¿qué proyecto es capaz de sobrevivir y crecer sin el apoyo del Estado?, y ¿qué proyecto es capaz de sobrevivir cuando termina el apoyo del Estado?". El que levante la mano es porque ha engendrado la posibilidad del desapego. Una vez trascendida esa parte, ese conflicto medular, el complejo de los de arriba y los de abajo es lo de menos. Entonces, efectivamente, se generaría una igualdad, una posibilidad de confrontación creativa y sobre todo de cooperación. A fin de cuentas la idea de independencia es un acto primario de destetamiento; después lo único que deriva es la autonomía, la cual se enfrentará a todos los avatares de la existencia misma como ser, y de la cual puede generarse una opción posible; una alternativa sólo visible para quien de algún modo ha realizado ese mismo proceso, y que como un ser de igualdad, entrará y saldrá de este espacio con posibles variantes para sus propias acciones. Es ahí donde se gesta la verdadera confrontación de ideas y valores, generando fluidez, agilidad, al agua estancada de la mente. La aparente calma de la tolerancia (en la que se supone vivimos) lleva a fin de cuentas al encubrimiento, a la complicidad e imponderablemente a su explosión. La tolerancia real es la plenitud de la razón en conflicto, y no la sujeción al dogma, al ideal o a la verdad absurda. En concreto, la incertidumbre (como un proceso generativo de realidades) es el alimento de lo posible.

Entonces, ¿cómo vivir de la poesía? ¿Cómo hacer real aquella idea expresada por Luis Rius, en la que el poeta pueda vivir de su trabajo? Algunos piensan el camino es auspiciarse en los grandes nombres de la literatura. Los cuales mucha gente ha escuchado, pero muy poca realmente conoce. Esas son lecturas primeras que garantizan un público expectante. Otros plantean un núcleo, y a partir de un mito en torno a este, generan una nueva idea de grandeza; un rumbo total para la poesía. Esto basado también en la estructura misma de competencia por los recursos que se lanzan para que los artistas se lancen al anzuelo. Las cubetas de pescados son pocas. Pero el hambre es mucha, y el que sobrevive es el más apto, y que los otros se dediquen a otra cosa. Los más aptos hasta ahora han sido los poetas que conocemos. Todavía ahora se mide en preguntas como "¿quién es el mejor poeta vivo de México?" o "¿quién es el mejor poeta de tal o cual generación". El título de "El mejor" es el obsequio que se le da al poeta más poderoso. La poesía por otro lado queda en un lado secundario. El poeta político vive de lo que gana como político y no como poeta: la premisa de que la poesía sea la fuente de vida para el creador sigue siendo utópica. La poesía se vuelve o se traduce en alimento comercial, y los únicos poetas que pueden comer de su obra, son los poetas que ya están muertos. Shakespeare, Cervantes, Neruda, Pessoa. ¿Cómo viviría un poeta vivo de su obra? En principio habría que desmitificar la idea de que las librerías son el centro de los libros y perder el miedo a publicar en editoriales pequeñas (puesto que todo artista piensa que su obra debe ser publicada por editoriales de prestigio, pues de otra forma nadie creería que su obra es buena) y también generar medios alternos de difusión como sitios para la promoción y la venta, donde participen activamente los integrantes del proyecto editorial y puedan exponerlo a los posibles lectores, puesto que a falta de conocimiento de ¿qué son estas publicaciones? es que se quedan empolvadas en las librerías. Difundir de mano en mano, como es la estrategia de Versodestierro, borra de entrada al mediador, la librería, y pone en igual condición al lector, al escritor y al editor, el libro se materializa en vínculo y no en un estrado, un objeto de poder, en donde se monta el escritor para diferenciarse y ser superior al lector. Para Versodestierro las librerías han sido estrategias secundarias a la distribución de mano en mano, en lecturas, encuentros, ferias o en la calle.
Por otro lado se apuesta por buscar el apoyo de otros sectores, la poesía es un arma seductora para los cafés, restaurantes, museos, teatros, plazas, casas de cultura, incluso bares, cantinas y asociaciones civiles O el apoyo mismo de los lectores, adquiriendo estos productos exóticos, o de los poetas que, por qué no, también podrían promover su obra y la de otros, sin temor a los snobs o elitistas. De esta forma se generaría un sistema activo de difusión, un sistema en el que la poesía alcanzaría al lector en los lugares donde se "esconde". Sobre esto, como propuesta, Versodestierro se ha esforzado en llevar la poesía de mano en mano por las calles. Y también de boca en boca aunque se piense que la tradición oral quedó allá con los griegos, con los hombres medievales, y en las comunidades marginadas actuales del mundo. Y en esto el papel de los poetas editores ha sido sustancial.

Enfrentarse a un comercio, que en teoría, obedece a un orden de igualdad, no es real porque existe (como en cualquier rubro) el monopolio que sujeta la ley a sus necesidades generadas de permanencia. Los demás entes comerciales, pequeños, micros, minis, o la próxima eclosión del mercado digital, se pelean entre sí el banquete de las sobras. El comercio macro dicta el punto de partida. La poesía obedece al marco mini del comercio. Y aunque su naturaleza, su lógica ética no es sujetarse a este, en su mayoría los editores miniempresariales tienden a reproducir el esquema, o sujetarse a este. La reproducción de este sistema no sólo es desde el núcleo editorial, sino también del poético, la mayoría de las veces. También la sentencia publicitaria u otros elementos del entorno comercial (al igual que los marcos bélicos) se integran al discurso poético de las productoras de la poesía. Su medio de difusión por otra parte está sujeto a los tiros cortos que se mueven en baja escala en librerías nacionales, que son contadas con los dedos y que restan un amplio porcentaje en la venta del libro. Producen varios títulos bajo ese precepto, regularmente de autores ya prestigiados buscando el reconocimiento editorial del medio más alto, y en otras ocasiones poetas extrajeros. En México la literatura está muy marcada por este procedimiento. La legitimización a partir de anexarse a proyectos ya formados, o a escritores de un prestigio ya sólido. En este sentido la difusión se vuelve un verdadero reto. Fuera de los núcleos poéticos, es casi imposible la difusión de la poesía, e incluso los núcleos mismos tienden a limitar el acceso de otras posibilidades.

Tratando de fracturar este esquema, Versodestierro no generó un núcleo, sino un portal, espacio de conflicto para poetas inéditos o poco conocidos, dar al lector una idea del fenómeno ideológico que refleja su poesía y confrontar la postura de diversos artistas pretéritos que han dejado pautas en el arte. Se han agotado ediciones enteras, tanto de la revista como de los libros y otras publicaciones. Mediante sus ventas se han generado recursos y medios suficientes como para publicar más libros. La circulación de mano en mano ha sido el principio de un cause para complementar el medio convencional de venta (o promoción) de materiales de poesía. Se ha argumentado lo poco elegante que es ofrecerle a alguien en un café, o en un vagón, en un camión, un libro de poesía. Si fuésemos millonarios muchos de nosotros, quizá pondríamos a circular en la ciudad elegantes transportes que fueran regalando a precios casi invisibles, excelentes libros de poetas y pintores y dibujantes nuevos; pondríamos espectaculares con poesía. A lo largo del periférico entero se podría leer poesía nueva, y en la televisión la poesía de reciente creación aparecería en las series, en los noticiarios, en las mesas de discusión. (Pero si fuéramos magnates millonarios hacer algo así iría en contra de nuestra naturaleza, o de nuestros intereses, si lo vemos más claro). Sin embargo, la realidad es y ante ella los individuos (los poetas) toman una decisión, entre las dos opciones que tienen enfrente. La pregunta sería: ¿en qué momento empezará el poeta a crear su realidad? Para nosotros la decisión de independencia representa una opción de autonomía. Una decisión de desapego. Lo que alcanzamos a ver es que el río se quedó atrás, y que nosotros apenas somos una minúscula brecha que empieza a dibujar su delta fuera del río, y que es por ahí en donde correrá el agua para el beneplácito de los lectores.


Adriano Rémura
2006

lunes 28 de noviembre de 2011

¿Por qué una MesAlterada? por Iliana vargas






Resulta que un día estábamos platicando sobre la manera en que los mexicanos somos tan dados a recibir, muy amablemente, lo que se produce en el extranjero: alimentos, ropa, accesorios de uso cotidiano como ipods y computadoras, películas, música, exposiciones, literatura, etcétera. Por supuesto no es nuestra intención dejar de consumir lo que nos guste de todo ello y mucho menos hacernos una capa con la bandera mexicana y enarbolarnos el cuerpo de nacionalismos férreos. En realidad lo que ocurrió fue que nos preguntamos: ¿Y la producción mexicana, a dónde llega, quién la compra, quién la pide, quién la necesita?
Particularmente en las cuestiones literarias –que son nuestras prioridades puesto que a ellas nos dedicamos en tanto que creadores, lectores, investigadores y difusores– nos preguntamos: ¿A quién influye o ha influenciado un autor, una corriente, un movimiento, una propuesta literaria mexicana en el extranjero? Porque una cosa es, nos respondimos, que algunos escritores extranjeros mencionen en algún prólogo, artículo o entrevista a Octavio Paz, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Amado Nervo y Sor Juana; pero de ahí a que alguien haya aceptado alguna vez que ha leído, no un poema o una novela de los autores mexicanos “más reconocidos”, sino por lo menos la mayor parte de su obra y que ello les haya influenciado de alguna manera en su trabajo creativo, no tenemos noticias o registros.
Y curiosamente, los escritores mexicanos no se cansan de enlistar a los extranjeros de distintos países, épocas y corrientes literarias. A ellos les dedican estudios académicos, ensayos, artículos, reseñas e incluso hacen traducciones de su obra. Aquí es donde cabe volverse a preguntar: ¿y de los mexicanos, cuándo, cómo, en dónde, quién, se ha afanado de la misma manera? Por supuesto que ha habido encuentros internacionales de poesía; intercambios promocionales/literarios en el sentido de “yo te publico y tú me publicas en mi revista o en una antología”; ferias de libro en el extranjero donde se dan a conocer las “novedades literarias de los autores más renombrados en México”; pero, un diálogo verdadero, a fondo, creemos que no se ha dado.
¿Y por qué?, nos volvemos a preguntar. Pues porque, para empezar, quizá los escritores y estudiosos extranjeros no encuentran en México una “oferta” literaria que valga la pena de estudiarse, no se diga ya leerse, lo cual no debería sorprendernos si tomamos en cuenta que nuestro país –tal vez sin que lo notemos de manera consciente– se ha forjado a partir del reciclaje y de la reproducción de modelos económicos, políticos, culturales y artísticos de otros países.
Esto no tendría que ser terrible si hubiera una retroalimentación equilibrada de lo que se importa y se exporta, esto es, que así como en México el mercado editorial está abierto a autores y editoriales extranjeras, ocurriera un exacto visceversa. El problema es, y volvemos a la literatura, que la poesía y la narrativa mexicana (por mencionar sólo los géneros más “populares”) se han impregnado tanto de influencias extranjeras, que hasta el día de hoy no se ha registrado una propuesta estética literaria lo suficientemente fuerte, capaz de ser un referente más allá de las visiones circunstanciales –todo aquello que testimonia un momento histórico/social específico–; institucionales –todo aquello que se enlista en alguna de las nóminas de los grupos que se distribuyen el poder y los erarios públicos–; mediáticas –todo aquello que se muestra como “lo más representativo de México a nivel internacional” y alternativas –todo aquello que se produce de manera autogestiva y se distribuye de mano en mano, en el mercado underground o en donde se les permite previo acuerdo. En este caso la producción literaria es, en cantidad, igual o mayor a la institucionalizada, pero en ocasiones se vuelve repetitiva en el afán de dejar en claro su marginalidad, y difícilmente plantea una propuesta estética concreta.
Entonces, volvimos a preguntarnos, ¿qué ha pasado con los creadores de la literatura mexicana; por qué en la historia literaria hay un punto de fuga en el que los movimientos que trataban de surgir y plantear alguna estrategia esquemática distinta en el siglo XX no lograron tomar fuerza y cimentarse (pero no para instituirse permanentemente, sino para dar paso a su natural transformarción/ derivación/ oposición); por qué, cuando la década de los setenta parecía ir marcando un buen camino en cuanto a pluralidad de propuestas estéticas en diversas disciplinas artísticas, de pronto hubo un tope, una especie de pausa, como un cohete que se arrepiente de culminar en explosión (como si alguien se hubiera dado cuenta de que la pluralidad es muy difícil de controlar y más vale jalar la cuerda y engavetar bajo llave todo lo relativo al concepto propositivo)? ¿Por qué seguir permitiendo que se avale la homogeneización, los métodos y modos a seguir, los cánones oficiales, el reciclaje?
Marco ya había planteado, en dos textos, gran parte de estas cuestiones (“Por una poesía evolucionaria” http://elojollenodedientes.blogspot.com/2011/03/por-una-poesia-evolucionaria.html
y “Poética de la inconexión” http://elojollenodedientes.blogspot.com/2011/08/poetica-de-la-inconexion.html); sin embargo, quienes se interesaron por el tema y lo apoyaron diciendo que había que escribir y platicar mucho sobre ello, nos fueron dando pauta para que esta mesa surgiera, pues una de las opiniones constantes era: “el problema con los escritores y estudiosos es que no se dejan cuestionar, o se niegan a responder”.
Y tantas preguntas no pueden contestarse entre dos personas que comparten experiencias, críticas y visiones al respecto. Por ello decidimos abrir un diálogo con creadores, investigadores y comunicadores que tienen en común la diversidad de sus perspectivas. Y aceptamos la iniciativa de uno de ellos, Ángel Carlos, de que la discusión y el cuestionamiento se hiciera en la mesa de la casa, de forma tan natural como estábamos discutiendo sobre varios temas aquella tarde, pues no sería necesario un mantel de paño verde ni un señalador con nuestros nombres y mucho menos estar sobre un estrado para hablar, preguntar, escuchar, encontrar puntos en común y divergencias; proponer.
Finalmente, ¿por qué Alterada? No es que estemos planeando discutir a tal punto que todo derive en una gran pelea argumentativa. No. Lo que queremos es darle su lugar a la alteración en el sentido de búsqueda de un diálogo libre de prejuicios, inteligente, sin agresiones pero capaz de defender sus puntos de vista sin temor a ser reprimido.
Alterada, porque es necesario dar un salto de página y alterar, en el sentido creativo, crítico y de estudio, a la literatura mexicana y a todo el aparato que la rodea y de distintas maneras la manipula.